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Por qué el nombramiento del nuevo coordinador de la Unidad de Género me causa ruido

  • Foto del escritor: María Osorio Gómez
    María Osorio Gómez
  • 12 mar
  • 2 min de lectura

Actualizado: 13 mar

Empiezo diciendo que esta es mi opinión y mi sentir, y que escribo para hacerle honor al nombre de este espacio, No Olvidar. Después de esa claridad, lea bajo su responsabilidad.


No voy a cuestionar el sexo o el género de la persona nombrada, no es mi prioridad. Pero, todo este proceso me causa ruido, y usted lector o lectora dirá, pero cómo si fue un concurso de méritos, y por lo tanto, es un sistema infalible que lleva al mejor a obtener los mejores resultados. Pues... sí, pero no.

Hagamos historia, ese slogan que gusta tanto, revisemos el concurso anterior, el que quedó desierto. La palabra desierto hace pensar que nadie se presentó, que nadie tenía el perfil profesional, y por lo tanto, quedó desierto. La verdad es que no. Pasaron dos personas (sexo femenino, género... ni idea) La primera de ellas obtuvo un puntaje de 68.95 puntos, es decir, le faltaron 1.05 para ser elegida como Profesora de Planta y Coordinadora de la Unidad. Recordemos que para obtener el cargo se necesita un mínimo de 70 puntos en el proceso. ¿Qué pasaría con esas décimas? Yo no lo sé.

Ante esa situación, se abre un nuevo concurso. Claro, ante todo la equidad y la transparencia, pero qué pasa. Por qué no alcanzamos, será que a nosotras (las de sexo femenino) nos cuesta más terminar un Doctorado, será que debemos conciliar nuestro trabajo con las labores del cuidado y no registramos las mismas horas de catedra que nuestros compañeros (de sexo masculino). Será que el mundo de la investigación es un poco mezquino y nos cuesta más ser autoras principales, tal vez.

Claro, nadie dice que una persona de sexo femenino en la Unidad de Género tenga una visión clara, comprenda y tenga las herramientas tanto teóricas como prácticas para enfrentar semejante desafío. Recordemos que el machismo no tiene nada que ver con sexo biológico y el patriarcado es un sistema que esta instalado en todas partes, y ay diosas, como esta de bien acomodado en ese lugar.

Sin embargo, este proceso me deja ... ahora que lo escribo ... más que ruido, como un cansancio, como un ... carajo! Nunca nos alcanza, aunque tenga el saber, la experiencia, las ganas, siempre faltaran horas de experiencia certificada, siempre existirán vacíos de tiempo, silencios que no sabremos justificar sin que los ojos se llenen de lágrimas, y entonces, viene el sentimiento de derrota. Porque la academia no es un lugar para sensibilidades, ni para trabajos colectivos, ni para experiencias no formales.

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