PROHIBIR NO ES EDUCAR
- María Osorio Gómez
- 20 may
- 2 min de lectura
Por qué el Acuerdo 018 de Ibagué ignora la era digital

Este texto surge del asombro y la consternación que me produce el reciente Acuerdo 018 de 2026 expedido por la Alcaldía de Ibagué “Por lo cual se establecen disposiciones para que por parte de las instituciones educativas públicas del municipio de Ibagué, regulen el uso de dispositivos de telefonía móvil celular para los menores de 14 años de edad durante la jornada académica”. La primera vez que leí el titular en una página de Facebook, pensé que era una broma, una pésima sugerencia o una provocación de “ese” medio. Sin embargo, los hechos me demuestran que no: era una propuesta o, mejor dicho, una realidad.
Debo contarles que yo soy profesora de bachillerato, entre mis muchas funciones como docente existe una que se llama Directora de Grupo, y como tal debo reunirme con padres, madres y cuidadores de las y los estudiantes para hablarles sobre su rendimiento académico o su comportamiento. Por supuesto, el uso del celular dentro y fuera del aula es algo que preocupa a mucha gente. Algunos acudientes solicitan que si el estudiante usa celular en clase, yo se lo guarde o retire. En ese momento, suelo sonreír, y decirles que NO.
Y paso a explicar el motivo de mi negativa. Es un discurso que he repetido tantas veces que me lo sé casi de memoria. «Yo no le voy a quitar el celular porque yo no se lo di. Es decir, yo no se lo compré. Yo no le compro datos o le tengo un plan. Eso lo hacen ustedes, y son ustedes quienes deben regular el uso del mismo. Claro, entiendo que tenemos que enviar a nuestros hijos o hijas al colegio solos, y que el celular es un dispositivo que nos permite saber dónde están. Pero para ello no necesitan que sea un teléfono con acceso a internet. Una “flecha” tiene el mismo uso, y menos distracción. Aunque si ya está el dispositivo con acceso a internet, entonces use un control parental y restrinja su uso por tiempos y espacios». La mayoría acepta estas recomendaciones, pero otres dicen que sus hijes no se dejan controlar. Y entonces, ahí pregunto… ¿y sumerce cree que dejará que yo lo haga?.
¿Por qué esa obsesión con darnos a les docentes la responsabilidad de criar, educar y enseñar, como si fuéramos todopoderosos? Si bien la intención del Acuerdo 018 podría ser proteger a las infancias de distracciones o riesgos como el ciberacoso, la historia demuestra que la restricción simple y llana no es una política educativa efectiva ni sostenible. Este enfoque evita el debate real sobre la corresponsabilidad y la educación digital. Esto es justamente lo que hace el Acuerdo 018 de 2026: ahora las instituciones educativas tendrán que restringir un elemento que no le proporcionaron a los estudiantes. Además, esto nos sigue relegando a una posición de control y restricción.
La verdadera tarea docente en el siglo XXI no es la de ser policía o vigilante. Es la de ser guía. En lugar de prohibir, deberíamos integrar de forma crítica los dispositivos móviles para la creación de nuevos conocimientos y la promoción de una ciudadanía digital. Deberíamos avanzar en esta era de la Inteligencia Artificial, del Internet y la Conexión del Mundo.



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