Escribo para ...
- María Osorio Gómez
- 15 feb
- 1 Min. de lectura

Es domingo en la noche, la espalda me duele, la mitad de las cosas que necesitamos para iniciar labores mañana están listas. Pero a mí, a mí... algo me falta o quizá me sobra y ese sea el problema de la vida misma. Entonces, decido parar, posponer la comida unos minutos y sentarme a escribir. Escribo para no ahogarme, escribo para no dejarme ir, escribo para saber dónde esta eso que parece un dolor, una ausencia y una derrota. Así, todo junto, todo atropellado como estas palabras que se deslizan en el teclado.
Afuera, el partido de fútbol, aquí el silencio, el dolor velado que nos rompe. Porque lo sé, a ella también le duele. Le duele verme así, arrastrando mi existencia, sonriendo a medias, y si me quedo en silencio y quieta mucho tiempo, las lágrimas se desbordan. Porque mi cabeza es un acantilado.
Mi reto, no desbocarme, no explotarme, no apretarme hasta asfixiarme. Debo aprender, algo debo aprender de caídas anteriores; de dolores pasados, aunque aún sangren. Recordar que "a dónde tendrá que ir el buey que no tenga que arar". De nuevo arar, jalar en soledad y silencio.
Mi vida se muere y espera, no quiero que olvides mi nombre.
Simón Díaz


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