Diciembre y ¿los propósitos?
- María Osorio Gómez
- 12 ene
- 3 Min. de lectura

Diciembre siempre me ha parecido un mes lleno de emociones diversas y complejas. Donde se extienden grandes expectativas sobre el deber ser en esas fechas y donde suelo sentirme en un NO lugar.
Desde que soy mamá el 24 de diciembre es una fecha cooptada por la familia del papá de mi hija, y esto lo agradezco. Ellos cumplen con los rituales establecidos, se reúnen, se celebran, se regalan, se abrazan y por supuesto, esperan a la cena de medianoche. Para mí, es un día sin pena ni gloria, si es posible no salgo de casa y si tengo suerte, tomo algo para dormir y no escucho la celebración de nadie.
El 31 de diciembre es un poco más complejo, no sólo porque mi hija está conmigo, sino porque es una fecha donde tradicionalmente la gente, y ahora, las redes hacen grandes listas de propósitos, de manifestaciones de prosperidad, de rituales para poner sus anhelos o como lo llaman ahora "una visión board". Además, hacen un recap, un balance de su año.
Pues bien, a mí esté fin de año no me dejó lista de propósitos sino una serie de preguntas, algunas de respuesta rápida y otras que aún me dan vueltas y, que quizá, por eso escribo.
¿Por qué celebramos el fin de año?
Para ser sincera y justa, esta pregunta la hizo Silvia, mi hija. Recuerdo que era temprano, quizá estábamos desayunando. Así que le explique lo mejor que pude que la Tierra, sí este planeta en el que vivimos, realiza dos movimientos continuos. Uno sobre su propio eje, como un trompo, y por eso existía el día y la noche; y otro, que era al rededor del Sol, y que ese movimiento tardaba 365 días, aproximadamente, y se suponía que el 31 de diciembre la Tierra cumplía esa vuelta al Sol, y por eso celebramos. Algo así como cuando una corredora, por fin llega a la meta, para volver a empezar. Esa explicación derivó en otras cosas sobre la gravedad y en las culturas no occidentales, que no vienen al cuento.
¿Por qué debemos irnos de viaje en diciembre?
El año pasado, es decir, el antepasado habíamos casi llenado una alcancía y recogimos más de $600 mil, así que esta vez, con la alcancía llena esperábamos más dinero. Pues no, al contrario, a pesar de estar más llena, el dinero era menos. La idea inicial era irnos de viaje unos días, a dónde, no importaba, queríamos ir. Pero, al revisar nuestro presupuesto, tuvimos que tomar decisiones. Antes habíamos viajado con ese dinero, así que revisamos, pero la sorpresa fue: TODO es más caro en diciembre. ¿Qué le diremos a nuestrxs compañerxs de trabajo o escuela cuando pregunten a dónde fuimos? Nada, la verdad.
¿Qué hago si una acción involuntaria de otrxs abre heridas que creía cicatrizadas?
Está quizá es mi pregunta más grande, incluso me ha tomado días poder formularla adecuadamente. ¿Qué debo hacer? Es evidente y, por supuesto, innegable, que lo primero que hice fue llorar, llorar y volver a llorar. No sólo porque la herida vuelve a doler, sino porque supe que había fracasado en cerrarla. Luego, me enfade, estaba en mi derecho, me enfade con el mundo, con las personas, con el aire que respiraba, y mientras lo odiaba respiraba profundo. Lo hablé, a veces sola, para poder entender por qué sangraba de nuevo esa vieja herida e intente aceptar que mis heridas nunca sanan por completo. Comprendí que era mi derecho expresar mi dolor, le grito al mundo mi dolor, no para provocar lástima o generar culpas heredadas, sino para reconocer de dónde viene y por qué sangra la herida.
¿Mamá por qué no haces una lista de propósitos?
Cierro esta sección de preguntas con Silvia de nuevo, ella cuestiona todo aquello que hago o dejo de hacer y, por supuesto, esto no fue la excepción. En realidad, no recuerdo que respondí literalmente, pero la razón es simple, el cambio de calendario no me cambia como persona, no mejora ni empeora mis condiciones económicas, el cambio de un calendario no me da fuerza ni valentía ni dicha ni paz. Hace años me generaba soledad, tristeza, anhelo de familia, acogida, ansiedad por no tener, por no viajar, por no cambiar a la velocidad que lo hace el calendario, pero ahora sé que el único que cambia tan rápido y sólo con estar escrito en un papel es el calendario.



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